Vivir con diabetes es un acto de equilibrio constante. Desde monitorear los niveles de azúcar en la sangre hasta gestionar las elecciones dietéticas, las personas con diabetes enfrentan desafíos únicos para mantener su salud. Una preocupación importante para muchos pacientes diabéticos es el aumento del riesgo de malnutrición. Las investigaciones han demostrado que casi la mitad de los pacientes con diabetes tipo 2 experimentan pérdida de peso o malnutrición debido a una dieta inadecuada. Pero, ¿por qué esta condición los hace más susceptibles a las deficiencias nutricionales? ¿Cómo puede el control dietético asegurar que los pacientes no sufran deficiencias nutricionales?

La malnutrición es común entre los diabéticos. Hay cuatro razones principales para esto:
1. Opciones alimentarias limitadas
Muchos diabéticos están preocupados por el impacto de la dieta en sus niveles de azúcar en la sangre, por lo que pueden restringir conscientemente su ingesta de alimentos para controlar el azúcar. En consecuencia, esta reducción en la ingesta de nutrientes puede conducir a la malnutrición.
2. Reacciones adversas a medicamentos hipoglucemiantes
Algunos medicamentos orales hipoglucemiantes pueden afectar la absorción y utilización de nutrientes por parte de los pacientes. Por ejemplo, el uso prolongado de metformina puede causar malabsorción de vitamina B12, los inhibidores de la alfa-glucosidasa pueden provocar reacciones adversas gastrointestinales, y ocasionalmente puede haber casos de reducción en la absorción de hierro o anemia.
3. Lesiones intestinales que afectan la absorción
Las complicaciones del sistema digestivo son comunes en pacientes diabéticos, con una incidencia de alrededor del 50%. La más común es la gastroparesia diabética, que puede causar molestias al tragar, distensión abdominal superior o eructos. En casos graves, puede ocurrir retención gástrica o vómitos refractarios, lo que conduce a trastornos digestivos.
Además, la disfunción intestinal puede causar diarrea crónica, lo que lleva a una digestión y absorción deterioradas en los pacientes.
4. Excreción excesiva
La poliuria es un síntoma típico de la diabetes. El aumento de la producción urinaria también puede provocar la excreción de oligoelementos y minerales con la orina del paciente. Una vez que ocurre daño renal, la permeabilidad del glomérulo aumenta, lo que conduce a una pérdida cada vez mayor de albúmina en la sangre. Cuando la proteína sintetizada en el cuerpo y el hígado es insuficiente para compensar la pérdida, la albúmina en la sangre disminuirá, causando hipoalbuminemia.
La malnutrición puede afectar la función muscular y la masa ósea de los diabéticos, reducir la actividad física, aumentar el riesgo de caídas y fracturas, causar disfunción inmunológica e incluso incrementar el riesgo de infecciones.
Al mismo tiempo, la malnutrición también puede afectar el control del azúcar en sangre en los diabéticos, aumentando el riesgo de fluctuaciones glucémicas e hipoglucemia. Además de la terapia farmacológica y el aumento del ejercicio, la terapia nutricional es esencial.
Se recomienda que los diabéticos logren y mantengan niveles de azúcar en sangre cercanos a lo normal equilibrando la ingesta de energía y nutrientes, los niveles de ejercicio y la terapia medicamentosa.
Específicamente, los diabéticos pueden lograr una dieta razonable partiendo de los siguientes tres aspectos:
1. Controlar la energía total y planificar las comidas científicamente
Asegurar un suministro adecuado de energía mientras se mantiene el equilibrio nutricional es esencial para una gestión dietética adecuada. Los carbohidratos deben proporcionar entre el 50% y el 65% de la energía total de la dieta, consistiendo en una variedad de componentes y altos niveles de fibra soluble. Las grasas deben contribuir con el 20% al 30% de la ingesta energética, mientras que las proteínas deben representar entre el 15% y el 20% de la energía total.

2. Comer pequeñas porciones frecuentes y respetar los horarios
Se recomienda distribuir las comidas a lo largo del día, apuntando a 3 a 6 comidas diarias. Elegir los alimentos sabiamente, buscando variedad, y romper hábitos alimenticios poco saludables. Masticar lentamente, prolongar el tiempo de las comidas y alternar entre verduras y alimentos básicos. Además, prestar atención a la combinación de granos enteros y refinados en la dieta.
3. Limitar el consumo de alcohol
El consumo de alcohol puede sobrecargar el hígado y también es alto en energía. Los pacientes diabéticos que no tienen hábito de beber deben evitar el consumo de alcohol tanto como sea posible. Para quienes consumen alcohol regularmente, la moderación es clave. Optar por bebidas con bajo contenido alcohólico, evitar beber con el estómago vacío y asegurarse de que la energía proveniente del alcohol se incluya en la ingesta energética total diaria.

Reflexiones finales
En conclusión, la relación entre la diabetes y la malnutrición es multifacética, involucrando restricciones dietéticas, efectos secundarios de medicamentos, complicaciones digestivas y excreción excesiva. Es fundamental que los pacientes diabéticos prioricen una dieta equilibrada que satisfaga sus necesidades nutricionales mientras gestionan eficazmente los niveles de azúcar en sangre. Al comprender los factores que contribuyen a la malnutrición e implementar estrategias como una planificación cuidadosa de las comidas, control de porciones y moderación en el consumo de alcohol, las personas con diabetes pueden mejorar su salud general y reducir el riesgo de complicaciones asociadas tanto con la malnutrición como con niveles de azúcar en sangre descontrolados.






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